El monopatín
Estamos de servicio en la UVI móvil. Suena el teléfono. Nuevo aviso. Un niño de nueve años ha sufrido un traumatismo craneoencefálico tras caerse de un columpio en el parque. Volamos hasta el lugar. Allí se encuentran ya varias patrullas de la policía local y una ambulancia de soporte vital básico, que pasaba por casualidad. De la consulta del centro de salud cercano ha salido un médico que ya atiende al niño. Las vecinas de cabecera sostienen a la desvanecida madre, mientras la abanican con la carta de helados del quiosco donde tomaban café. Al padre lo intentan sujetar entre dos policías, grita qué quiere denunciar al ayuntamiento. Por fin accedemos al accidentado. Está llorando. Le han puesto un collarín cervical que le molesta más que la erosión que tiene en su rodilla. Un pequeño chichón en la frente es el único indicio que justifica su llanto. Aplicamos la escala de coma de Glasgow para medir el nivel de conciencia del niño....