El rockero
Yo era una puta estrella del rock. Pero tenía un jodido problema. No me dejaban recogerme tarde. Había gastado mi última bala unos meses antes. Demasiados tequilas y un feo asunto con Bunbury y sus héroes terminaron por dilapidar el poco crédito que me quedaba. Historias de la noche. Sonia, mi novia por aquel entonces, era una proporcionada y atractiva morena de ojos castaños cuatro años menor que yo, y diez veces más celosa. Después de cada ensayo, tenía el tiempo justo para meter mi vieja Talmus Stratocaster en el Fiat Uno turbo y salir pitando en su búsqueda. ―¿Has fumado? ―Me interroga nada más entrar al coche. ―No. Sabes que no fumo.―Le contesto. ―Pues hueles a tabaco. ―Continúa. ―Será del humo del local, que está muy mal ventilado. ―¿Y ese carmín en la cara? ―Me insis...